Y, de nuevo, otra noche. Otra noche exactamente igual a las anteriores. Cena rápida, incontables botellas de cerveza barata, deambular sin rumbo, buscando un poco de música y calor, fiestas en las que no conocemos ni nos conocen, tratar de hablar con todas las chicas mientras vigilo con un ojo a Aquella con quien debería estar hablando, y robar vino cuando se acaba el nuestro. Noches en las que, aunque no sepas ni cuándo, ni dónde, ni de qué forma voy a acabar, sé exactamente cómo voy a acabar. Noches en las que vuelvo solo a casa. Noches como tantas.
Pero esta noche llovía.
Recorrer solo las calles desiertas, al borde del alba, calado sobre una bici, viendo los Alpes recortarse bajo la lluvia. Y descubrir que quizás ya no me importa. Descubrir que quizás me he acostumbrado a recorrer calles en solitario bajo la lluvia. Pensar que tal vez soy capaz de vivir siempre así. Que es normal y que ya me da igual. Que he renunciado a mis esperanzas, al sol y a la compañía. Que quizás ya no sepa volver a casa de otra manera. Y morirme del miedo a que ya no me de miedo la oscuridad.
Algunas noches son aterradoras.
Otra Noche... en Esta Ciudad
Semana extraña!
Visita de mi familia, a la que ya hacía tiempo que no veía. Y de nuevo siento ese vacío, ese dejarme llevar. Supongo que estoy contento de verlos, de que estén aquí, de enseñarles EstaCiudad.
Supongo.
Supongo, porque no lo siento. Nunca he sido una persona sensiblera, pero cada vez me siento más emocionalmente aislado de los demás. Es como ver una película de lo que ocurre a tu alrededor, con despedidas que terminan con un "hasta la vista", y en las que no entiendes por qué alguien se lo toma tan en serio.
A veces me pregunto si realmente soy capaz de querer a alguien. Entonces pienso que sí, que por supuesto, que no tengo nada de raro, que hay mucha gente que se siente como yo y no les pasa nada y que para nada me estoy quedando vacío por dentro.
Entonces me pregunto si realmente soy capaz de querer a alguien.
De nuevo, un blog!
Ya he perdido la cuenta de cuántos blogs he iniciado. Sobre mis aficiones, sobre mi mismo, intentos artísticos, homenajes... cada uno respondiendo a una necesidad en mi vida.
Y todos abandonados, por supuesto.
Una vez más, decido lanzarme al agua. Es esto o comenzar a gritar por la ventana -no hay tanta diferencia, en realidad-. Un espacio para mí mismo, para cuando los dedos se me van solos, y empiezan a narrar historias que tan sólo a ellos les importan.
Vale, el lugar está hecho un desastre, y no va a ser fácil amueblarlo -a ver si paso el sábado por el Ikea, a alguien le sobran sillas? hasta entonces habrá que sentarse en el suelo-. Pero de todas formas, disculpad el desorden y poneos cómodos. En unos dias esto comenzará a parecer un hogar.
perdido en medio de los Alpes... en esta Ciudad. De nuevo, un blog.